
La película El nacimiento de una nación constituye un hito en la historia del cine, ya que, a través de su construcción mediante la correcta utilización de recursos innovadores como el montaje paralelo, los movimientos de cámara, las panorámicas, la acción paralela, el ritmo fílmico, o los planos dotados de cierta psicología ( primeros planos, picados y contrapicados...), sentó una base técnica que serviría como apoyo para las creaciones de realizadores posteriores. Con esta película, Griffith aporta a la cinematografía una guía del lenguaje propio de éste medio, pautas fundamentales que han de aplicarse a la hora de contar cualquier historia.